domingo, marzo 04, 2007

Just, don’t look


Inesperadamente la vio, ahí estaba ella, con un codo apoyado sobre la barra hablando con una amiga. Un escalofrío le recorrió el cuerpo, la estaba viendo por primera vez en su vida, ya había visto fotos de ella, pero ahora contemplaba sus gestos, sus movimientos, ahora la estaba viendo viva... se quedó observándola un rato; en un momento su amiga se fue y la dejó sola en la barra, él decidió acercarse. La atacó por detrás, se le acercó al oído y dijo "no voltees, no me veas, yo a vos te vi pero vos no me veas, por favor no me mires, escuchá". Ella intentó voltearse pero su cuerpo no respondió, no pudo girar y verlo por más que quiso, y al instante comprendió el por qué... su cuerpo se había dado cuenta de quien era él antes que ella... su cuerpo lo había reconocido, había reconocido a ese hombre con el cual había charlado tantas veces por msn, ese hombre que la excitaba cuando hablaban por teléfono, ese hombre que llevaba su morbo a las nubes pero del cual todavía no conocía su rostro.

Él continuó hablándole al oído, utilizando el mismo tono de voz que cuando hablaban por teléfono... empezó a describirla, a narrar la belleza de su cuerpo, cuánto más hermosa era en persona... como ahora sentía sus aromas... el de su pelo... el perfume que ella había elegido para su cuello... besó ese cuello... volvió a su oído mientras la mano derecha en un atrevimiento incontrolable invadió por sorpresa su cintura, ella cerró los ojos y sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo, un temblor que le subió desde los tobillos hasta la nuca erizándole los pequeños vellos de su cuerpo.

Ella sentía la respiración de él en el cuello, en el oído, escuchando sus palabras y sintiendo su mano, la que ya se encontraba debajo de la remera dibujándole figuras al azar en el vientre... esto hacía que la humedad en su parte íntima aumentara, bajo ese pantalón y esa tanguita la temperatura iba subiendo, cerró los ojos y se entregó por completo. Él estuvo a punto de chupar y morderle el oído, pero recordó que a ella no le gustaba, apretó los dientes y contuvo sus ganas... bajó hacia el cuello, lo besó, y mientras jugaba con sus dedos en el ombligo le acercó la cintura, le apoyó el pene en la cola y la estrujó contra su cuerpo; recorrió con su boca hasta el hombro, besándole cada milímetro de piel... la luz era escasa y apenas podía distinguir sus hermosas pecas, que aparecían por instantes cuado las luces del boliche pasaban sobre ellos.

La amiga de ella volvía y los vio, él abrazándola por detrás apoyando todo su cuerpo y ella con los ojos cerrados y su nuca apenas inclinada hacia atrás, la mano de él que se había colado bajo la remera y la mano de ella que la acariciaba por encima guiándola entre las curvas de su cuerpo. Definitivamente no era un momento para interrumpirlos, decidió dar una vuelta y esperar a que algún flaco la sacara a bailar.

La mano de él había ascendido, acariciaba con la yema de los dedos la base de su seno, hacía mimos en su vientre y volvía a subir hasta su pecho mientras ella acariciaba la muñeca de él y jugaba con los pelitos de su brazo. Ella continuaba con los ojos cerrados, y él se había sumergido en ella, ya no escuchaban la música ni el bullicio... por un minuto él volvió a la realidad, miró el entorno, había varias personas observándolos... "nos están mirando" le dijo al oído, y si bien eso le producía morbo el pudor fue mayor y trasladó su mano desde el seno hasta el ombligo. Ella abrió sus ojos, miró, sin darse vuelta para no verlo a él... le tomó la mano y lo condujo hasta el rincón oscuro del boliche, donde había unos sillones, de un color incierto... aparentemente rojos, pero estaban tan sumidos en las sombras que bien podrían haber sido azules o violetas.

Ella cerró nuevamente sus ojos y tanteando encontró el respaldo del sillón, él le acarició el pelo, bajó hasta las mejillas y acercó su boca... sus labios se rozaron, apenas, él le dio un pequeño beso al labio inferior de ella y luego abrieron sus bocas, sus lenguas se conocieron por primera vez y empezaron a explorarse, al principio controlaban los movimientos de sus lenguas, círculos y roces intencionales, pero poco a poco dejaron que ellas mismas decidieran los siguientes pasos de ese baile lingüístico. Ella poco a poco se fue recostando sobre el sofá, él la seguía de cerca, no permitían que sus bocas se separen, así hasta que quedaron totalmente recostados; él volvió a invadir con su mano bajo la remera, acariciándole el abdomen, jugando en torno a su ombligo, acariciando toda su pancita... y mientras continuaba besándola fue subiendo hasta su pecho, hasta su seno, ese seno que había dejado de tocar ante las miradas entrometidas que los acecharon en aquella barra. Ella con una mano le acariciaba el pelo, recorría su nuca, su cuello, su nuca de nuevo, jugaba con su pelo, lo enrollaba entre los dedos; con su otra mano le acariciaba la espalda, bajaba hasta el inicio de su raya y continuaba tocando su cola sobre el vaquero... volvió a subir la mano hasta su espalda y con la yema del dedo índice dibujó un corazón. Él comenzó a besarle la comisura, el cachete, los labios, bajó a la pera y regresó a los labios, ahora hacia el otro cachete, y no se detuvo, continuó hasta el cuello, ella abrió sus ojos, vio oscuridad, tomó la cabeza de él entre sus manos e intentó guiarla frente a ella para poder verlo, él fue subiendo lentamente, pero cuando se dio cuenta de esos ojos abiertos, retrocedió, y dándole un besito en el cuello fue a su oído y entre palabras dulces se negó. Ella bajó sus manos hasta los hombros de él, acarició esos hombros y ese cuello, y continuó por el brazo hasta su codo mientras escuchaba las palabras de deseo que él decía.

Él empezó a bajar, ella tenía la remera enrollada bajo las axilas, él la saltó y pasó de su cuello a sus senos, empezó a besarlos y buscó el pezón derecho, lo besó y jugó con la lengua, sintiendo como se endurecía entre sus labios. Desde el pezón fue recorriendo todo su seno, armando una espiral de besos... cuando llegó a la periferia pasó al seno izquierdo, esta vez armó la espiral pero acercándose al centro... una vez que llegó al pezón izquierdo comenzó a chuparlo, lo apresaba con sus labio y hacía vacío con su boca mientras con la mano izquierda amasaba la otra teta. Mordió muy suavemente ese pezón, los dientes ejercían la presión justa y luego abrió la boca dejando que la lengua jugara un poco más. Ella, con los ojos cerrados, disfrutaba de su boca y recordaba cuando él le describía por teléfono como chuparía esos senos... sonrió... una sonrisa de felicidad, felicidad producida por el deleite de estar cumpliendo las fantasías que él le había provocado, una sonrisa de satisfacción, la satisfacción de saber que él también era feliz, de saber que él también tenía fantasías y que las estaba cumpliendo. Él comenzó a bajar, abandonó ese pezón y comenzó a pasearse con la lengua y los labios por su panza... cuando llegó a su ombligo se detuvo, lo contempló, apenas visible en la oscuridad... y suspiró... ese ombligo dichoso que todavía no había podido ver, ese ombligo pequeñito tal cual se lo había descrito ella, le dio un pequeño beso, un piquito, y lo contempló de nuevo, bajó las manos hasta su cadera y besó el ombliguito apasionadamente, dejó que su lengua jugara en la pequeña cavidad y paseara por sus alrededores.

Ella jugaba con sus manos, acariciándole el pelo, las orejas, el cuello, el rostro, el pelo de nuevo... y mientras él le besaba la ingle tuvo ganas de su boca nuevamente, tiró y lo guió hasta ella, sus bocas se buscaron y sus lenguas volvieron a unirse, ella pegó su pierna izquierda contra el respaldo y la otra contra la base intentando abrirse lo más posible, sus cuerpos se pegaron, sentía la dureza de su pene sobre ella, sobre su vagina, él hizo fuerza para apretarla más aún y subió unos centímetros, la hebilla de su pantalón quedó sobre la pancita de ella, ese metal frío le produjo un pequeño estremecimiento en la panza, que fue subiendo por su interior hasta llegar a su cuello, donde chocó con el calor producido por la boca de él... ella tomó esa hebilla, la abrió, desabotonó el vaquero y bajó el cierre... empezó a acariciarle el boxer, recorrió el elástico y pasó a su pene, le hizo mimos a la cabeza y al tronco. Sus lenguas se separaron, él bajó hasta esos pechos, los lamió y besó los pezones; levantó su mirada para comprobar que nadie los estuviera observando... nadie... entonces volvió a ella para continuar su camino hasta el ombligo, en donde se detuvo un rato dándole tiempo a sus manos para que desabotonaran el pantalón de ella... una vez desabotonado ella irguió su cintura para que él pudiera bajar el pantalón; así lo hizo, la tanguita de ella se le había metido en la raya, por lo cual sintió completamente la tela del sillón en su cola; abrió sus piernas lo más que pudo, lo máximo que se lo permitían los pantalones escasamente bajados. Él fue bajando su boca por la ingle y empezó a besar la tanguita, y mientras con sus manos le acariciaba los muslos mordió el elástico, lo estiró y lo soltó... con su mano derecha corrió la tanguita, volvió a acariciarle las piernas mientras con su lengua comenzaba a lamerle los labios vaginales, subía y bajaba desde la entrada vaginal hasta el clítoris, así varias veces, luego le mordió el clítoris con los labios, lo estiró, lo soltó, volvió a lamerlo, lo apresó nuevamente con los labios y comenzó a transarselo, bajó a su entrada vaginal y afinándola introdujo la lengua. Ella gozaba, con una mano sobre su frente y con la otra acariciando el pelo de él, se regocijaba con esa lengua, esa lengua que la calentaba, esa lengua que le producía tanto morbo, fue tal la excitación que sintió ahí nomás su primer orgasmo... él no apartó su boca, su lengua se sumergió en ese orgasmo, se empapó en el, sintió todo ese calor, todo ese torrente de satisfacción. Cuando ella recuperó el aliento lo tomó con sus manos y lo guió nuevamente hacia ella, quería sentir los vestigios que habían quedado del orgasmo en su boca, sus lenguas se encontraron, la boca de él estaba cálida y podía sentirse el sabor del placer.

Ella le bajó el boxer, y corriéndose un poquito más la tanguita guió la cabeza del pene hacía su vagina, la depositó en la entrada y él con un suave empujón fue introduciéndose dentro de ella mientras le besaba el cuello... ella le acariciaba la espalda, subía hasta su nuca, acariciaba su pelo, besaba su cuello, él fue acelerando el entrar y salir, fue tomando ritmo, ella acercó la boca a su oído y empezó a regalarle gemidos entremezclados con suspiros... le acarició el rostro, ese rostro que todavía no había visto, el morbo que le producía ser penetrada por alguien a quien todavía no había visto era inmenso. Él la penetró profundo, lo más profundo que pudo y empezó a menearse, su pene disfrutaba estar dentro de ella y el placer fue infinito, volvió a mover su cadera hacia delante y atrás, agarrando nuevamente un ritmo fabuloso, lo sacaba hasta dejar apenas la cabecita dentro y embestía hasta el fondo, una y otra vez. Ella sentía la respiración agitada de él sobre su cuello, sobre el hombro, y la delicia que le producía su pene entrando hasta que sus huevos rebotaran contra ella una y otra vez era sublime; sintió que nuevamente llegaba... respiró hondo y contuvo la respiración hasta que llegó ese orgasmo brutal que le hizo temblar el cuerpo entero, la hizo retorcerse, se le entumecieron los dedos y los pezones le estallaban, la vagina palpitaba y ahogaba al pene en un mar de fogosidad provocado por el morbo y la lujuria. Él al escuchar esos gemidos descontrolados introdujo su pene hasta el fondo y nuevamente meneó su cadera, deleitándose con el placer que le había provocado a ella, regocijándose con ese orgasmo, con esos suspiros y gemidos de éxtasis, le besó el cuello y buscó sus labios, sus lenguas se retorcieron y libraron una batalla sangrienta dentro de sus bocas, ella lo acariciaba, eran caricias de gratitud, caricias con las que quería corresponder tan inmenso placer. Una vez más él empezó a moverse, a penetrar y retroceder casi hasta la entrada para volver a embestir, cada arremetida lo acercaba más al orgasmo, se incorporó sobre sus brazos, la miró, ella tenía sus ojos abiertos, él observó como ella investigaba su rostro, como sus ojos adivinaban en la oscuridad la silueta; y no dejaba de entrar y salir de ella, empezó a aumentar el rito, todo lo que pudo, al tope, al límite, entrando y saliendo al máximo hasta que sintió las pequeñas contracciones, hasta que sintió el inicio de su orgasmo, sus brazos se vencieron y todo el cuerpo cayó sobre ella, siguió penetrándola, y cuando estaba en la cumbre del placer le mordió el hombro, el pene lanzó borbotones de semen dentro de su vagina... ella lo sintió, sintió el latir del pene, cerró sus ojos e imaginó el semen entrando hasta sus profundidades mientras le acariciaba la nuca y daba un pequeño alarido producido por el mordisco recibido. Él no se retiró al instante, permaneció dentro de ella, se acariciaron, caricias ardientes y húmedas... se besaron, sus lenguas estaban embriagadas de placer... lentamente se retiró... se sentó en el sillón al lado de ella y la acarició, le acarició el pelo, las mejillas, los labios... se incorporó del todo y subió sus pantalones... ella aún recostada acomodó su tanga, la cual estaba empapada, subió su jean y lo abotonó.

Una vez vestidos se besaron nuevamente, se tomaron de la mano y se dirigieron hacia la puerta del boliche.


martes, enero 09, 2007

one day, one life



Oscuridad, densa oscuridad. Extraño, todo le resultó muy extraño... no comprendía; ¿dónde estaba? ¿Y eso?... ¿qué era eso?... algo, algo que nunca había experimentado... ¿acaso era la sensación de una suave brisa acariciando su rostro? La oscuridad fue cediendo ante la luna, y pudo adivinar figuras recortadas en una penumbra lúgubre; árboles... sí, eran árboles... ¿pero qué hacían ahí?... o, ¿qué hacía ella ahí?... estaba desorientada. Pasto, bajo sus pies había pasto; pero era extraño, ¿acaso podía sentir el pasto?... ¿qué le ocurría?... no lo entendía, intentaba razonar, pensar; pero le resultaba imposible. Durante unos minutos estuvo ensimismada en lo etéreo; en su mente sólo resonaban preguntas... de pronto algo; como un leve destello advirtió un lugar... árboles, pasto; estaba en un parque... y a lo lejos luces, sí, eran luces, luces de edificios, luces de calles... lentamente fue acomodando sus recuerdos, supo quién era y cómo había llegado allí; recordó el partido de pocker que le había ganado a Él... Y la apuesta hecha.

Una leve brisa la envolvió nuevamente, cerrando sus ojos extendió los brazos y la dejó corretear por su piel. Cuando la brisa amainó, se acarició las manos, y fue subiendo por su brazo; la sensación que le producía ese leve roce la fascinó, se acarició el rostro, las mejillas, los labios, a medida que iba descubriendo las distintas sensaciones en cada parte de su cuerpo su fascinación aumentaba; pellizcó su brazo derecho y sonrió; volvió a pellizcarlo más fuerte y largó una pequeña carcajada; estaba alegre, eufórica. Se observó, estaba completamente desnuda... Lentamente su mano derecha descendió por el pecho, atravesando el vientre e internándose en su intimidad; el placer de éstas caricias le arrancó un leve gemido; cayó de espaldas sobre el césped y continuó hasta alcanzar la plenitud, hasta que sus sentidos se alborotaran iniciando una revolución en todo su cuerpo. Una vez recuperado el aliento, llevó sus dedos a la boca y los saboreó.

Permaneció unos minutos recostada en completo silencio, observando las estrellas... se incorporó y empezó a caminar a paso veloz, tenía muchas cosas por hacer, y poco tiempo; quería soñar, descubrir ese estado semi-inconsciente donde la mente se transforma en mundo; quería sexo, que su cuerpo goce junto a otro poseyendo y dejándose poseer; quería sentir la razón de su existir, la agonía, la incertidumbre... también le hubiese gustado experimentar el amor, pero había decidido que el tiempo no era suficiente.

Salió del parque y caminó unas cuadras, hasta que un hombre de unos 25 años le preguntó si se encontraba bien; ella lo miró, y tomo conciencia de su desnudez... entonces dijo que la habían robado, y le solicitó ayuda. Subieron hasta su departamento, él habló con sus vecinos y le consiguió ropa. Le preguntó si quería llamar a la policía, o que la acercara hasta una dependencia; ella se negó. En un momento de descuido, él dejó su billetera sobre la mesa, ella tomó el dinero que había en ésta y huyó.

Se dirigió a una disco, quería bailar, tomar alcohol, y buscar algún hombre. Lo primero que hizo al ingresar fue degustar algunos aperitivos, cerveza y tequila... la cerveza no le gustó, le resultó excesivamente amarga. Mientras tomaba un daiquiri de durazno, el cual había sido de su agrado, un hombre se acercó a ella. Charló un rato con él, inventando respuestas a cada pregunta que le formulaba; luego bailaron y se besaron, el beso le gustó, rozar sus labios, juguetear con su lengua, sentir sus manos recorriéndola... sintió una leve tensión en su estómago... ¿qué ocurría?... no logró deducirlo, era extraño... todo le resultaba más extraño de lo que esperaba... ¿eso era lo que guiaba el comportamiento de ellos? Se fueron al depto de él... bebieron un poco más; se sentía alegre, liviana, todo le causaba gracia... ¿eso era lo que producía el alcohol?... ¿esa especia de mareo, de estar parte aquí y parte en otro sitio?... un beso la sacó de sus pensamientos... ahora solamente lo besaba... esa tensión en el estómago volvió a medida que él comenzó a quitarle la ropa, ¿qué era eso?... no lograba definirlo... entonces él preguntó si estaba nerviosa... ¿acaso era eso?... ¿acaso estaba nerviosa?... sí, posiblemente... entonces le confesó que era su primera vez... él se rió, y si bien no le creyó, la tranquilizó; la llevó hasta la cama y sus labios comenzaron a recorrerle el cuerpo; besando centímetro a centímetro, armando senderos de néctar, escalando senos, abriéndole paso a la lengua, descendiendo cómplices hacia un húmedo y ardiente destino.

Despertó a media mañana; el sexo le resultó una experiencia deliciosa, y quiso repetirlo... lo buscó con besos y caricias de ensueño; y lo encontró en la base del monte olimpo, dispuesto a escalarlo en busca de Afrodita. Cerca del mediodía le pidió permiso para ducharse. Mientras el agua le recorría el cuerpo intentó recordar su sueño; lo que había sentido, los sitios que su mente decidió visitar al encontrarse libre... pero todo le resultaba difuso, vano... imágenes confusas aparecían en su cabeza, y no lograba definir si venían de ése sueño o de algún recuerdo lejano. Entonces él ingresó, y entre mimos y pompas de jabón se bañaron juntos. El habló de comida china, y eso le produjo una extraña sensación... ¿era hambre?... sí, lo que sentía era hambre, tenía ganas de comer... le dijo que nunca había probado comida china, pero que pidiera.

Pasaron juntos toda la tarde, con el sexo como principal entretenimiento... el sol ya se había ocultado, observó el reloj, eran las 21 hs... se acercó a la ventana, las luces encendidas, la ciudad oscura... le quedaban solamente tres horas hasta media noche; ya había tenido sexo y había dormido... el sexo le resultó maravilloso, ahora comprendía por que los motivaba tanto... en cambio dormir, soñar, le resultó extraño, indefinido. Pensó en lo que le faltaba cumplir... aún tenía que sentir su propia esencia; lo que justificaba su existencia; tenía que asesinar, quitarle la vida a alguien. Ganas de quedarse con él no le faltaban, de continuar disfrutando el sexo hasta que el tiempo se le acabara... pero el principal motivo de éste día era ella, la muerte, tenía gran curiosidad por lo que sentía un asesino al quitar una vida. Él llegó por detrás y la rodeó con sus brazos, ella observó el reflejo de ambos en el vidrio... entonces decidió que se quedaría, comerían algo, disfrutaría de un orgasmo más y luego lo asesinaría. Pidieron pizza; mientras comían y miraban televisión sintió una especie de vacío, un vacío amargo... se le acababa el tiempo, tendría que irse y no podría seguir disfrutando de la vida... entonces se dio cuenta, realmente estaba disfrutando éste día, estaba disfrutando la vida. Lo buscó, buscó sus labios, sintió el dejo de la pizza en su boca... sus cuerpos estaban exhaustos, agotados, habían disfrutado del sexo hasta extasiarse por completo; eran un manojo de músculos y carne libidinosa, y se entregaron al placer una vez más... el orgasmo se antojó lejano, tardaron en alcanzarlo; lo encontraron al mismo tiempo; un orgasmo sosegado de cuerpos saciados, pero no por eso menos pleno.

Abandonó la cama, lo observó... fue hasta la cocina y tomó un cuchillo, cuando volvió a la habitación él se encontraba boca abajo, con sus ojos ya cerrados... sería fácil matarlo; se acercó, observándolo... pensó en tomarlo del pelo y cortarle el cuello... acercó su mano izquierda a su cabellera, sosteniendo el cuchillo con la derecha... rozó su cabello, lo acarició... pensó... pensó en quitarle la vida... la vida... ¿qué era la vida?... ella había disfrutado tanto éste día... ¿le quitaría todo esto a él?... se había portado bien con ella, sin hacerle demasiadas preguntas, sin incomodarla... simplemente gozaron de un día en la vida juntos... y ella le quitaría todo... le quitaría el futuro, la posibilidad de disfrutar junto a otras personas, de disfrutar solo. Se sentó a su lado, jugando con su cabello... pensando en lo que significaba quitar una vida... quería hacerlo, quería experimentar la sensación de quitar una vida... pero no podía, algo se lo impedía, la idea de quitarle todo la llenó de angustia... entonces pensó en los demás... en todas las personas... pensó en lo que ella hacía... quitarles la vida... eso era lo que hacía... les quitaba la posibilidad de sentir... era tan distinto todo cuando uno no puede sentir; insípido... sí, sin poder sentir todo es insípido; nada tiene sentido... y ella los llevaba a eso... los llevaba al mundo frío, al mundo inútil, donde no podían sentir un beso, una caricia.

Esto comenzó a pesarle cada vez más, el saber que ella se los llevaba de algo tan maravilloso hacia un abismo de letargo la atormentó de forma inaguantable... abandonó el departamento, huyó, sin saber hacia donde... salió del edificio... no había nadie en la calle... corrió, no lo soportaba, ahora sabía lo que les hacía... y no lo soportaba... lloraba de bronca e impotencia, no quería ser eso... aún tenía el cuchillo en la mano... se sentó en la vereda, apoyando la espalda contra la pared de algún edificio, y cortó sus venas.

Quién pensaría que la parka, luego de ganarle un día de vida a Dios en una partida de pocker, se suicidaría por no poder soportar la esencia de su existencia.



(*) No la pude volver a encontrar, pero pueden ver imágenes similares de él.

martes, diciembre 12, 2006

soledad


Hablando de amores y relaciones, creo que hay dos tipos de soledad; una, cuando no tenemos a nadie, cuando nuestro corazón no está ocupado por una personita especial a la que anhelamos con todo nuestro ser... creo que esta es la soledad que duele menos, de hecho no tiene por que doler, podemos estar así por motus propio... y si esa soledad produce vacío en nuestro interior, es un vacío fácil de llenar, pues cualquier persona que nos guste un poco es suficiente. Si ansiamos un beso, una caricia, sexo, una palabra dulce... no importa mucho quien nos lo dé, alcanza con que alguien nos guste un poco, con que algo nos atraiga de alguna persona, para que sea capaz de satisfacer esas ansias.

Pero cuando hay alguien que se adueñó del monoambiente que llevamos en el pecho, cuando hay una personita especial que se niega a salir de nuestro corazón y nuestra mente, una personita por la cual escribiríamos una carta a la Real Academia exigiendo que en la definición de Mundo pongan su Nombre... cuando estamos enamorados de esa persona, y no podemos estar con ella, se produce otro tipo de soledad... una soledad mucho más profunda, un abismo oscuro del cual solamente nos puede sacar una persona: ésa. Y esta es la soledad que más duele, es una soledad que no se llena con cualquiera... incluso podemos estar acompañados, pero si no es la personita que realmente deseamos, nos sentimos solos... tal vez técnicamente no estemos solos, hay alguien que nos acompaña, con quien hablamos e interactuamos... pero no nos llena, nos sentimos solos, sentimos un vacío dentro nuestro, que puede llenar únicamente esa persona especial de la cual estamos enamorados.

Lo que duele o nos hace felices, lo que realmente inunda nuestro interior de angustia o júbilo, no es como estemos momentáneamente o "técnicamente", sino como nos sentimos... podemos estar en una cama junto a alguien, y sentirnos solos... sentirnos vacíos mientras alguien nos acaricia, esos mimos que no atraviesan nuestra piel, esos besos que mueren en nuestros labios y no inundan todo nuestro cuerpo de placer... estamos ahí, con alguien, pero no es la persona que anhelamos con todo nuestro ser; la miramos, pero nuestra mirada es huérfana; y si incurrimos en cursilerías, serán palabras dulces vacías, palabras dulces que no salen de nuestra alma, frases tiernas que nacen huecas y palidecen antes de atravesar nuestra garganta, frases efímeras que necesitan ser oídas por otra persona para evitar desvanecerse en el olvido banal.

Irónicamente, parte de la magia de estar con la persona que amamos, es que no nos vamos a sentir solos... aunque no tengamos con quien hablar, aunque nos encontremos en nuestra habitación solos, no nos sentimos solos, porque esa personita especial está ahí, en algún lado... podemos extrañarla, pero en el fondo sabemos que no estamos solos... el hecho de imaginar que en algún momento del día pensó en nosotros y sonrió, es aliciente suficiente para nuestra felicidad... y tal vez estemos acompañados solamente por nuestros recuerdos y nuestras ilusiones, pero sin duda será una companía cálida. Aunque en ese preciso momento no tengamos a quien tocar, aunque no tengamos con quien acariciarnos, el simple hecho de pensar en una caricia de ella es más que suficiente para que nuestro bello se erice, para que nuestra piel sienta, para que en nuestro interior revoloteen mariposas.


viernes, diciembre 01, 2006

Día Mundial de la Lucha contra el SIDA

Hoy, primero de diciembre, es el día Mundial de la lucha contra el SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), que en sí, es el conjunto de síntomas o "la enfermedad" causada por el virus del HIV. Este día se dispuso en relación al diagnóstico del primer caso, el 1 de diciembre de 1981; desde entonces, el SIDA ha matado más de 25 millones de personas en todo el mundo, haciéndola una de las epidemias más destructivas de la historia registrada. A pesar de que existe un mayor acceso y se ha mejoramiento el tratamiento antiretroviral y el cuidado en muchas regiones del mundo, la epidemia de SIDA costó aproximadamente 3.1 millones (entre 2.8 y 3.6 millones) de vidas en el año pasado (2005), de las cuales, más de medio millón (570.000) eran niños.

Según informes de la Organización Mundial de la Salud, actualmente 39,5 millones de personas padecen SIDA en el mundo; y en Argentina, hay unos 130 mil casos de personas a las que se les ha detectado el virus del HIV... se estima que para el 2007 habrá entre 1300 y 1400 nuevos contagios.

Hasta el momento, sólo se han demostrado y documentado tres formas de transmisión:

  • Sexual (Acto sexual sin protección). El contagio se produce por el contacto de secreciones infectadas con la mucosa genital, rectal u oral de la otra persona.

  • Parenteral (por sangre). Es una forma de contagio a través de jeringuillas contaminadas que se da por la utilización de drogas intravenosas o cuando los servicios sanitarios, como ha ocurrido a veces en países pobres, no usan las mejores medidas de higiene; también en personas, como hemofílicos, que han recibido una transfusión de sangre contaminada o productos contaminados derivados de la sangre; y en menor grado trabajadores de salud que estén expuestos a la infección en un accidente de trabajo como puede ocurrir si una herida entra en contacto con sangre contaminada; también durante la realización de piercings, tatuajes y escarificaciones.

  • Vertical (de madre a hijo). El contagio puede ocurrir durante las últimas semanas del embarazo, durante el parto, o al amamantar al bebé. De estas situaciones, el parto es la más problemática. Se puede tratar a la madre con antivirales en torno al parto para reducir considerablemente la probabilidad de contagio del bebé (a menos del 1%).

Creo que ésta enfermedad cuenta con dos ventajas, una es la pobreza, y otra es la desinformación. Aunque parezca mentira, recién en este año el Gobierno planteó el tema de introducir educación sexual en las escuelas primarias de la Argentina. Tener al alcance de la mano información, hace que puedas pensar y reflexionar; el desconocimiento o tener ideas difusas sobre el HIV puede llevar a situaciones de riesgo, como que las hormonas les ganen a las neuronas y mantengas relaciones "casuales" sin protección; o que, como todo el mundo habla y le da mucha importancia al uso del profiláctico como método de prevención, no tengas en cuenta que hay otros factores de riesgo. Tómense unos minutos para reflexionar sobre el tema, charlen con sus amigos y familiares, lean, infórmense lo más que puedan, es la mejor herramienta que tenemos contra ésta enfermedad.

jueves, noviembre 30, 2006

inventos inútiles - I

Damas y Caballeros, con Uds... el Broche Anti-Lluvia Inteligente


Señora! Olvídese de esos broches de madera grotescos!! Oliver MacCarthy, un estudiante de la universidad de Brunel en el reino unido, nos presenta estos inteligentes y prácticos broches "Anti-Lluvia"; los cuales mediante diversos censores/dispositivos son capaces de predecir si lloverá o no, de manera que si las posibilidades de que llueva son altas, el broche se bloquea, impidiendo su apertura. Espléndido no?... alguna vez imagino algo así?... llévese dos packs ahora mismo y presuma de ellos ante sus amigas!!... cuelgue la ropa en la terraza y observe como se convierte en la envidia de sus vecinas!!!

Eso sí, si Ud. cuelga la ropa a la mañana, el broche al mediodía detecta que lloverá y a la tarde cuando llega no puede destender la ropa porque el broche está bloqueado y se le moja toda... el autor no se hace responsable...

Llame YA! dos packs no son suficientes? llame YA! y llévese tres packs al precio de dos y medio!... además, si encarga el producto dentro de los próximo 10 minutos, obtendrá como obsequio 24 broches de madera para que pueda tender la ropa bajo techo durante esas tormentas que duran varios días!!


viernes, noviembre 24, 2006

fiddle with


Ella abandonó sus labios, para descender por el cuello dirigiéndose lentamente hacia su pecho, besándole cada centímetro de piel continuó descendiendo... cuando sus labios estaban a medio camino entre el pecho y el abdomen, sintió como sus senos le rozaban el miembro; los tomó y jugó, apretándolo con ambos, rozándolo con sus pezones... él con su mano la empujó suavemente hacia abajo, para que descendiera más. Ella tomó el pene y lo besó tiernamente; retrayendo la piel lo introdujo en su boca y jugueteó con su lengua durante un rato; luego, abandonando el glande, descendió lamiendo hasta llegar a los testículos, introduciendo primero uno y luego ambos en su boca; con su mano izquierda le acariciaba las piernas, y con su otra mano lo masturbaba mientras él cerró sus ojos dispuesto a realizar la única tarea de gozar. Subió con su boca nuevamente, lamiéndolo hasta llegar al frenillo, donde se detuvo para besarlo y relamerlo; introdujo el glande en su boca y lo chupó, fue introduciendo el resto hasta que quedó casi por completo dentro, comenzó a subir y bajar haciendo una presión exquisita con sus labios... volvió a introducirlo lo más que pudo, subiendo lentamente armando una suave espiral con su lengua, hasta que solamente quedara el glande en su boca, el cual chupó intercalando vacío y caricias, mientras con su mano derecha estimulaba el periné.

Él, disfrutando enormemente del felatio y aún con sus ojos cerrados, intuyó las intenciones de ella... y decidió relajarse y dejarla hacer... sintiendo como lentamente el dedo índice pasaba del periné a la entrada de su ano. Ella nuevamente abandonó el glande y fue descendiendo con su lengua, lamiendo todo el camino hasta las nalgas; la iquierda le resultó apetecible y la mordió suavemente, luego la besó y lamió, aprovechando para ensalivar sus dedos, los cuales paseó por la entrada del recto... cuando estos se resecaron los ensalivó nuevamente. Con su boca volvió al pene; y mientras lo besaba, lamía y chupaba, fue introduciendo lentamente su dedo insular; primero apenas la puntita, esperando que él se relajara, para luego enterrarlo un poquito más de la mitad. Él comenzó a gemir, disfrutando del placer que le producía la boca de ella y los mimos del dedo en su próstata; era una sensación nueva, hasta ese día nunca había gemido de esa forma, un gemido que salía de su interior impulsado por el enorme placer que había tomado posesión de todo su cuerpo. Ella continuó lamiendo el glande, jugando con su lengua en el frenillo, mientras con su dedo continuaba masajeando la zona sobre la que se encuentra la próstata... sintió las primeras palpitaciones del pene y lo introdujo en su boca, ubicando su lengua en la punta para evitar que el semen se le peque en la garganta, y se dispuso a disfrutar del orgasmo junto a él, quien sintió como se le contracturaba todo el cuerpo, un enorme cosquilleo eléctrico lo recorrió de pies a cabeza, sus sentidos enloquecieron y un orgasmo pleno ardió en su interior, saliendo al exterior parte con su semen y parte envuelto en un gemido ingente; un orgasmo potenciado, con una intensidad que no había sentido antes.