viernes, agosto 05, 2011

TEG #02

Continuación de TEG #01, si no leíste el primero, leelo antes de seguir con este (o no leas ninguno).



Resignado paso el turno. El Temor y la Desidia pasan sus turnos sin realizar movimientos. Me toca agregar tres ejércitos; el primero recibe la misión de atrincherarse en tu boca sumándose a las líneas defensivas que la protegen, otro tiene como destino tu ombligo, donde quedo con cuatro ejércitos, el último se suma al que estaba en tu muslo izquierdo. Paso el turno; el Temor agrega sus tres ejércitos en tu rodilla izquierda, quedando con cinco. Me ataca desde ahí en tu pie izquierdo. 5-2-2. Tengo un sólo ejército para defender tu pie izquierdo, el panorama no es muy alentador. 3. Pierdo tu pie izquierdo, el Temor pasa un ejército, quedando con cuatro en tu rodilla izquierda. Vuelve a tomar la ofensiva, esta vez hacia tu muslo izquierdo. 4-2-1. Arrojo mis dos dados, 6-4. Sonrío. El Temor queda con dos ejércitos en tu rodilla izquierda, toma una tarjeta, pasa el turno. La Desidia agrega un ejército en tu seno derecho, muslo derecho y tu rosa; no ataca ni reagrupa, pasa el turno.

Me toca nuevamente, estoy indeciso, ¿Debería seguir fortaleciendo las defensas o atacar? Intentar tomar tu pierna izquierda suena tentador, acabo de perder territorio allí… pero temo que quedaría muy desprotegido. ¿Tal vez atacar a la Desidia en tu pubis? Incursionar en su conquista se augura excitante; la tentación es grande, sería una aventura apasionada y mi cuerpo me incita a ella en un deseo carnal. Pero no es el momento, empiezo a vislumbrar una estrategia, y aún no es el momento. Sé que en este juego el azar ha sido subyugado, sé que la única forma de conseguir la victoria es logrando que vos así lo desees. Me decido; no debo proyectar mis movimientos en base a mis deseos, sino a los tuyos. Agrego tres ejércitos a los dos que me quedaban en tu muslo izquierdo y ataco al Temor en tu rodilla izquierda. 6-3-2. El Temor se defiende, 5-3. Perdemos un ejército cada uno, ataco nuevamente, 4-2-1. El Temor se defiende, 2. Conquisto tu rodilla izquierda, paso dos ejércitos, tomo una tarjeta, me toca tu seno derecho.


miércoles, agosto 03, 2011

TEG #01


Me tocan tus labios, ombligo, pie y muslo izquierdo; al Temor le tocan tus rodillas, seno izquierdo y pie derecho; y a la Desidia le toca tu seno derecho, la rosa que tienes tatuada en el vientre, tu pubis y muslo derecho.

Agrego cuatro ejércitos en tu ombligo y dos en tus labios; el Temor agrega tres ejércitos en tu seno izquierdo, uno en tu rodilla izquierda y dos en tu rodilla derecha; la Desidia agrega dos ejércitos en tu seno derecho, uno en la rosa, dos en tu pubis y otro en tu muslo derecho.

Desde tu ombligo ataco tu seno izquierdo, es mi primer objetivo, pues sé que debajo de él se encuentra tu corazón. Mis dados vuelan en busca del destino desafiando al azar con convicción; los veo rebotar por la mesa ilusionado, todavía siguen rodando pero ya me siento ganador, imaginar lo fácil que será todo una vez que entre en tu corazón me llena de esperaza, te convertirás en mi cómplice porque me desearás conquistador. 6-4-3

El Temor arroja sus dados y los veo caer en cámara lenta, me sé ganador, rebotan y ascienden alborotados para luego volver a caer inexorables a la mesa, me sé ganador, seré el revolucionario que termine con la cruel dictadura que te impide abrirte y entregarte a un nuevo amor, los dados chocan con la mesa, rebotan nuevamente pero esta vez con menos energía, me sé ganador, ascienden poco, parecen cansados, vuelven a caer y ya no se percibe ascenso, ruedan y giran torpemente en busca del reposo como si ya aceptaran resignados la derrota. 6-3-3

Quedo con tres ejércitos en tu ombligo, el temor queda con tres en tu seno izquierdo. Dudo, pienso, no quiero creerlo… ¿Qué pasó? ¿En qué fallé? Quiero saberlo, quiero saber el por qué, ¿Fue acaso un error estratégico? Haber atacado desde tu ombligo una posición más elevada… tu seno… atacando desde el ombligo es intentar tomar una colina… ¿Fue eso? ¿Fue la desventaja del terreno? Que alguien me conteste, que alguien me explique, que alguien me ayude. ¿Tendrá algo que ver el terreno de combate? ¿Cómo se supone que debería planificarlo? ¿Y ahora qué hago? Me quedan tres ejércitos, si ataco, sería con dos dados… y el Temor defiende con tres, no, me arriesgaría demasiado. Atacar desde tu boca presenta el mismo panorama, con la complicación de que si pierdo, quedo vulnerable ahí… no, menos, perder tu boca, impensable, tus labios, no podría seguir sin ellos… no sé como seguir, no sé que estrategia usar, no sé si debo reagrupar mis tropas, no lo sé… no sé si podré ganar, pero sé que si pierdo tu boca, tus labios, tu lengua, tu aliento, tus besos y tus palabras, no hay más nada... nada, la desolación, el fin del juego.


viernes, marzo 27, 2009

run


Todos corren… pasan a mi lado, parecen desesperados. Todos corren, no sé por que, no sé como llegué aquí, pero todos corren… todos corren y debe ser por algo pienso, así comienzo a correr hacia donde ellos van.

Todos corren… ahora soy uno más, todos corremos. Le pregunto a un hombre de saco gris por qué corremos; me explica que delante hay dinero. Dinero… ¿será eso? ¿todos correrán por el dinero?... si hay dinero, genial! así que trato de correr más rápido, yo también quiero dinero. Corremos, todos corremos, ahora entiendo por que parecemos desesperados. Alcanzo a una señora que va al trote; me intriga, ¿estará cansada? ¿no querrá dinero? ¿sabrá "algo"? Tal vez haya dinero para todos! Disminuyo mi velocidad para andar a su lado y le pregunto si sabe cuanto dinero hay. Ella me responde que no sabe, a ella no le interesa el dinero, corre porque le dijeron que así llegaba al cielo. Quedo algo desconcertado, ¿por qué corro yo? ¿por dinero? ¿para ir al cielo? ¿para ir al cielo con dinero?... no lo sé, pero corro, no sea cosa que llegue tarde! A ver si termino en el infierno y pobre.

Todos corremos… aunque no sé bien por que; pero todos corremos. Veo una joven, es linda, corre a buen ritmo, va unos metros delante; cuando pienso en alcanzarla para hablarle, algo traba mis pies por detrás; me caigo, ruedo y quedo tendido boca abajo; levanto al vista y veo como se ríe un hombre de traje y corbata que lleva un maletín negro. Me siento, tengo el brazo izquierdo lastimado, varios raspones y me duele el golpe… levanto la vista nuevamente pero ya no lo veo; hay mucha gente, me tapan la visión… todos corren. Alguien para a mi lado y me tiende una mano, me ayuda a levantarme. Empezamos a correr nuevamente, un poco más lento de lo que corría antes porque me duele el cuerpo, pero corremos, todos corremos. Le pregunto por que corre, si por el dinero o por el cielo. Me responde que no hay nada de eso, el cielo no existe y al dinero ya se lo llevaron los primeros; él corre porque hace tiempo se enamoró de una chica, que ahora va delante nuestro y quiere alcanzarla. Mejoramos nuestro ritmo, ya corremos a una velocidad promedio; algunos nos pasan, pasamos a otros. Me pregunto si será verdad que no hay cielo, me pregunto si será verdad que ya no queda dinero.

Todos corremos… paso cerca de un hombre canoso, le calculo unos sesenta años; tiene apariencia amigable y de hombre sabio. Me pongo a su lado, y le pregunto por que corre. Me responde que corre porque hay que hacerlo; toda su vida lo hizo, no sabe mucho sobre el cielo y ya perdió las esperanzas sobre el dinero… pero igual sigue corriendo, porque hay que correr; si todos corren hay que correr. Me parece bien, es verdad, hay que correr como todos; además, no es cuestión de tirar por la borda el esfuerzo hecho.

Todos corremos… no importa el motivo, todos corremos. Para mi sorpresa, encuentro una pareja caminando al borde del sendero; parecen ajenos a la carrera, van tranquilos, mirando el paisaje y tomados de la mano. Les pregunto que hacen, por que no corren. Me responden que no hay sentido en correr, esto es un paseo y lo mejor es disfrutarlo. Me dicen que nosotros, los que corremos, estamos andando en círculos; que nunca llegaremos a ningún lado y no hay nada más allá del camino. En eso me alcanza el hombre del saco gris, y me dice que no pare; corre querido corre, corre que más adelante hay felicidad, corre, no pares, no le hagas caso a ésos dos, son inadaptados sociales… corre, corre que el tiempo se acaba. Entonces corro, dejo la pareja atrás, corro… corremos, todos corremos… aunque no sé para que ni hasta donde, pero todos corremos.


sábado, enero 17, 2009

Quién dijo que los sueños no se cumplen?



Ocultándonos de la realidad bajo las sombras de esta ilusión, que fuimos construyendo sin cláusulas ni brújulas, nos tomamos esos preciados minutos para suspirar envueltos en velos de quimeras y deseos… entonces, en una caricia sin piel me preguntaste "¿Quién dijo que los sueños no se cumplen?"

Los sueños, mi amor, a veces se cumplen, a veces no… pero algunos sueños son tan grandes y maravillosos, que al envolver la realidad transforman la vida en fábula, y sus protagonistas viven en un mundo de fantasías reales y realidades fantásticas. No sé si nuestros sueños se cumplirán, si nos abrazarán para llevarnos volando a ese otro mundo… o si quedarán recluidos en nuestros recuerdos, y tendremos que cerrar nuestros ojos en las noches de soledad cada tanto, para traerlos en sepia y evitar así que sean devorados por el cruel olvido.

Lo que sí sé; es que mis labios desean con furor descubrir tu cuerpo, para redescubrirlo cada vez que mis caricias lo oculten, y que mi piel arde en la ilusión de tu presencia.


viernes, octubre 31, 2008

expressions


Un fernet, de él. Un daiquiri, de ella. Un amigo, de ambos. Un cuarteto, de Rodrigo. Una mirada, de deseo. Una sonrisa, de complicidad.

Esa noche, en el alba de la soledad se conocieron; y unas horas más tarde, sus cuerpos se descubrirían mutuamente entre sábanas de flores celestes.

Algunos días después en algún telo, mientras recostados observaban las sombras reflejadas en el espejo del techo luego de entregarse a los caprichos de la piel, ella suspiraría y le preguntaría:

- ¿Cuáles son tus ambiciones?
- ¿mhm?
- Tus ambiciones: ¿Qué esperás? ¿Qué querés?

Él quedó pensativo. Luego de dos minutos en silencio, ella insistió:

- Dale che, ¿qué esperás de la vida? ¿qué necesitás?
- Nada -responde apoyando su mano izquierda sobre la derecha de ella.
- ¿Cómo nada?
- Nada -confirma, volteando su cabeza para observarla, y con la mano derecha acariciarle la mejilla tiernamente.

Ella sintió que allí no había futuro, que él no sabía lo que quería de la vida, que era una persona sin ambiciones con la cual ella nunca podría progresar y ser feliz. La incertidumbre se convirtió en una especie de critter que devoró todas sus ilusiones. Decepcionada, se levantó y comenzó a vestirse. Él sintió que no había comprendido el gesto; la observó a través del espejo… en el fondo sabía que hablar no valía la pena; y dejó que se marchara envuelta en un silencio fúnebre.

Esa fue la última vez que se vieron. Ella buscó un hombre que ambicionara dinero y poder. Él nunca pronunció palabra alguna para expresarle lo que sentía; nunca intentó explicar que a su lado no necesitaba nada… que mientras la tuviera a ella, el mundo se convertía en un simple escenario trivial, una coreografía de fondo gris llena de extras que correteaban atolondrados en busca de la felicidad.


jueves, agosto 28, 2008

for you


Bella como la flor que alcanza la primavera llena de cicatrices; traicionada por el maldito invierno que la engañó con un fin de semana caluroso, para que ella abriera sus pétalos y así poder torturarla bajo crueldad blanca. Belleza única; vida que no es vida porque nace, sino porque sobrevive; beldad desconocida por los grandes pensadores, que en su ignorancia nos condenaron a ser un instante cuasi imperceptible en el tiempo.

Tu piel, anhelo de mis labios; que se retuercen de celos cada vez que el oso te besa… pero impotentes en su destierro saben, la lejanía del panda es el único rayo de luz que atraviesa las nubes para traerles, aunque sea, un leve aroma del distante paraíso.

Que mis manos te descubran; y así conocer la verdadera geografía… una geografía que no necesitará de mapas, pues nunca le pondremos límites.

Sentirte, sentirte tanto que mis cinco sentidos queden extenuados; y exhaustos observen al corazón, que nunca dejará de sentir… sentirte para sentirme vivo; sentirte para ser; sentirte más allá de mi existencia; sentirte de forma tal, que la muerte temblará al ver algo que no puede terminar.

Quisiera secuestrarte, arrebatarte del mundo para que seas libre entre las sábanas. Tenerte en mis brazos; tenerte, aunque sea a veces; tenerme, aunque sea a veces… tenernos, siempre.


  • Imagen: obviously, you